domingo, 10 de noviembre de 2013

No hay campeón más precoz que Marc Márquez

El piloto de Honda gana el título de MotoGP en Cheste con 20 años y 266 días y cuatro puntos de margen con respecto a un Lorenzo fabuloso 


Lorenzo moja con cava a Márquez en el podio de Valencia - EFE. 

Es un chico normal que prepara la mesa, hace la cama y acepta que sus padres le reprendan. Marc Márquez (Cervera, Lleida, 1993) insiste en que sigue siendo el mismo de siempre, por más que con sus pasos haya ido descontando y superando récords de precocidad. Los tiene casi todos. Y es el primer sorprendido de sí mismo, aunque le sobre confianza y carisma: "Es demasiado pronto. No esperaba cumplir mi sueño el primer año". Con 20 años y 266 días es el piloto más joven en ganar el Mundial en la categoría
reina, ahora llamada MotoGP, superando a Freddie Spencer (21 años y 258 días) y también con Honda. El circuito de Ricardo Tormo fue el privilegiado escenario de otra coronación de Márquez, que tras sus títulos en 125 cc (2010), Moto2 (2012), sumó el que le faltaba, el de los mayores, con una carrera fría y calculadora, un tercer puesto que no le define: "Me ha costado no meterme en la lucha. Me entraban ganas de hacerlo". Pero el debutante se resistió a la tentación y aparcó su inconformismo por un día para cerrar una temporada en la que le ha arrebatado el título a un Jorge Lorenzo estelar, solo subcampeón a pesar de lograr en Valencia su octava victoria -tercera consecutiva- en un curso en el que sufrió dos fracturas de clavícula y llegó a estar a 44 puntos. Desde la tenacidad de Lorenzo se explica la grandeza e irreverencia de Márquez. El abrazo entre ambos, separados únicamente por cuatro puntos (334 por 330), resume un duelo eterno. El de Yamaha aplaudió al mejor debutante: "Es justo vencedor del campeonato. No puedo restarle méritos". 

El mentor del jovenzuelo, Emilio Alzamora, no pudo reprimir las lágrimas y se resguardó para vivir ese momento en la intimidad, como Santi Hernández, jefe de mecánicos de Márquez: "Ha sido un año para enmarcar. Lo hubiese sido igual aunque no hubiese ganado, pero ésta es la guinda". Mientras, Márquez hacía reverencias a la grada de Cheste, entregada a un piloto arrollador montado en una moto y sin ella. En la pista se repartían las camisetas conmemorativas del hito, con el lema Baby champ on board (Bebé campeón a bordo). La cara de Shuhey Nakamoto, vicepresidente de Honda Racing Corporation (HRC), era un poema: parecía no saber nada del asunto. "¡Es el número uno!", gritaba Julià, el padre de Marc.

"¡Que gracias por parirme!"

Márquez confesó que se le había hecho muy larga la carrera y que había pasado muchos nervios, "aunque a vosotros [los periodistas] os dijera que no". Cuando le preguntaron qué le diría a su madre Roser fue directo: "¡Que gracias por parirme!". Así de espontáneo es este campeón natural y ejemplar al que incluso se le da bien hacer de pitoniso. Acertó los tres primeros puestos en Valencia. Como ganador había puesto a Lorenzo, que llevó la voz cantante desde el principio y de nuevo estuvo hábil para ponerse líder antes de llegar a la primera curva, en la que Márquez, con la pole, recuperó al menos la tercera plaza ante su ídolo Rossi. Nada nuevo para el campeón más precoz a quien ya había superado a la primera oportunidad de su memorable temporada, en Catar. 

No quiso escaparse Lorenzo, sino que pretendió acumular aliados y que se formase un grupo lo más amplio posible de candidatos al podio y para quedar por delante de Márquez, al que le bastaba un cuarto puesto. El plan le salió bien hasta la novena vuelta, hasta la caída de Crutchlow, que iba sexto. El percance del británico coincidió con el punto y final de un cuerpo a cuerpo intenso y brillante entre dos eternos rivales como Pedrosa y Lorenzo, que le replicó al de Honda cada adelantamiento un suspiro después. Incluso se tocaron un par de veces y el piloto de Yamaha pidió perdón. Con el segundo toque Pedrosa perdió comba y cayó hasta el quinto puesto, pero pudo remontar y superar a Márquez, que invitó a su compañero a adelantarle a cinco vueltas del final para evitar problemas. "Hacía tiempo", reflexionó Pedrosa, "que no ocurrió nada así. Al principio lograba resultados buenos, pero se caía. Ha sido muy regular. Seguro que habrá que aprender de él".

Lorenzo festejó a lo grande su victoria en la prueba y su extraordinario esfuerzo por llegar con solo 13 puntos de desventaja a la última carrera a pesar de sus percances y también gracias al inocente error de Honda en Australia. Un curso con el sello de Márquez, que ha roto las marcas de precocidad en MotoGP en el podio, la vuelta rápida, la pole, el triunfo, el número de victorias (seis)... Todo había empezado cuando Dorna cambió la normativa para hacerle un hueco entre los mayores eliminando la regla que impedía Y Márquez ha sabido aprovechar la oportunidad como los percances de Pedrosa y Lorenzo.