jueves, 14 de noviembre de 2013

María Vasco: "No recuerdo otra vida sin la marcha atlética"

El autor de Cronómetro de Récords habla con la única atleta española con medalla olímpica tras el anuncio de su retirada


María Vasco muerde sus dos bronce de Sídney y Osaka. Foto: Toni Delgado / Parèntesi.

De pequeño las clases de gimnasia, la piscina y correr detrás de la pelota eran mis únicas conexiones con el deporte, que veía lo que duraba el clic del cambio de canales. El mando tardaría en llegar a casa. Para seguir las conversaciones de los compañeros de clase empecé a seguir -y a disfrutar- al Dream Team de Cruyff y, poco a poco, el deporte se transformó en una pasión y luego en una profesión que me ha hecho conocer muchas historias desde la distancia y algunas de primera mano. A María Vasco la he visto por la tele y, por suerte, también la he podido conocer. 

Gracias al periodismo –y a su amabilidad– pude tener en las manos una medalla que había gritado de adolescente, ese bronce en los 20 km marcha de los Juegos Olímpicos de Sídney. Eterno por sorpresivo, pues María Vasco no una de las favoritas e iba a acumular experiencia, y por histórico, ya que es el único metal olímpico de una atleta española. La excusa para tocar ese tesoro fue una entrevista que se podrá leer en diciembre en Parèntesi, la revista de la Associació Catalana de Vènding (ACV, www.acvending.cat). Ese día, como la primera vez, quedamos en el Parc de la Torre Roja de su querida Viladecans. Días después publiqué aquí, en Cronómetro de Récords, un extracto de la conversación con las preguntas más perecederas, como las del Mundial de Moscú, ilustrando el texto con un par de fotos que le hice aquel día: una con su infatigable perro-liebre London y otra de ella mordiendo el bronce de Sídney y el de Osaka.  

Esa última imagen es la que tuvo a su espalda el día de su retirada como profesional en Viladecans. Es un honor haber estado presente de esa manera en una jornada tan especial para una de mis atletas favoritas y a la que reconocí en persona como veía en televisión: directa, divertida, luchadora, sincera y sencilla. E infatigable, como cuando se hizo más fuerte después de un 2006 en el que se planteó la retirada tras la muerte de su padre y un 15º puesto en los Europeos de Gotemburgo y se llevó el bronce en el Mundial de Osaka en 2007. Se me pone la piel de gallina cuando recuerdo ese momento.

Imagen de la despedida de la atleta. Foto: captura de imagen de mundodeportivo.com

Horas después del anuncio de su retirada pude hablar María Vasco.

– Felicidades, María. Empieza una nueva etapa en tu vida.
Llevaba muy nerviosa unos cuantos días. No recuerdo otra vida sin la marcha atlética. Se cierra esa puerta y hay que abrir otra, aunque lo haga con cierta incertidumbre, pues  estamos en un momento muy difícil. No tengo miedo, pero sí respeto. Hasta ahora he estado viviendo en una burbuja, la del deporte, y ahora hay que tomar otros caminos. 

– Lo tienes un poco más fácil porque sabías desde hacía meses que éste era tu último año como profesional. Aunque comunicarlo debe ser difícil.
Este año se me ha hecho duro por muchas cosas. Una era ésta: sabía que iba a dejarlo. He estado buscando vías alternativas para seguir con mi vida, cosas que me motivaran. No he estado parada porque no quería decir adiós a esto y no tener nada. Por lo menos ahora tengo las ideas más claras y estoy más fuerte mentalmente que hace unos meses, aunque no tengo decidido qué haré. Hay que seguir luchando. ¡Ahora sin cronómetro! [Nos reímos]. Hay que luchar, hay que luchar.

– ¿Cuándo has leído el discurso te has acordado de cosas o tenías la mente en blanco?  ¿Cómo es un momento así?
Ha sido tan emotivo que me costaba leer y contener la emoción. Creo que es una mezcla de muchos recuerdos. En 27 años imagínate lo que he llegado a competir, lo que he conseguido, lo que vivido, lo que he llorado en este deporte. Ha sido la vida que he elegido. Son muchos los recuerdos que se te pasan por la cabeza cuando estás leyendo.

– ¿Son momentos positivos? ¿Negativos? ¿Personales? ¿Profesionales?
De todo. Siempre han estado en mi recuerdo mis padres, a los que no puedo tener. Era un momento muy crítico para hablar de ellos. Ha sido una mezcla de todo, de deporte y de mis padres.

– ¿Te han acompañado compañeros?  
Al ser un día laboral, la gente está trabajando. Sí que ha venido, por ejemplo, un gran amigo como Luis Ángel Maté, con el que he compartido muchos momentos de conversaciones en Sierra Nevada. O Jaume Leiva, que es más maratoniano. Han estado todos los que han podido porque ahora el trabajo es prioritario, evidentemente. No han faltado mis amistades de siempre y, por supuesto, mi pareja, que es la persona que más me apoya.

– ¿Y London?
(Se ríe). ¡Me lo quería traer! 

– ¿No te han dejado?
Hubiese sido complicado porque no hubiera dejado de querer estar conmigo.

– Como eres así tan espontánea pensaba que…
¡No te creas tú que lo digo de broma! [risas].